Hasta ahora nunca hemos querido escribir mucho sobre los chicos con los que trabajamos. Tememos al acechante miserabilismo, el mensaje de este proyecto es otro. También cierto paternalismo, bastante ha sido ya capturarlos en una película como para proponerlos como “casos para el estudio”. Nos ha parecido suficiente sugerir sus traumas y problemas, como lo hacemos en esta entrada, en la que presentamos algunos de sus dibujos.
Seguiremos en esta línea ambígua y no determinista, que ofrece a estos menores la posibilidad de definirse a ellos mismos. Para nosotros no son “niños de la calle”, son simplemente niños. Porque como decía Pessoa, trasfigurado en Álvaro de Campos, “estar preso no tiene nada que ver con el tamaño de la celda”. La inadaptación tiene muchas caras, ¿somos siempre capaces de vernos prisioneros?
En el refugio viven una suerte de campamento scout permanente. Vivos, enérgicos ahora, todo puede cambiar una vez asimilen el paso de la adolescencia a la edad adulta, cuando interpreten su realidad. Si algo les hemos podido haber dado es ese apego a la vida que lleva consigo implícita la creación.
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